Para abrazar la gloria
La Argentina se embarcará desde hoy en el sueño de ganar la Copa Davis; a las 13, Nalbandian ante Ferrer; luego, Del Potro vs. López
MAR DEL PLATA.- David Nalbandian hace varios días que viene pensando en un duelo durísimo con su tocayo español Ferrer, que, según sus propias palabras, dejará la piel en la cancha. A Juan Martín del Potro le costó dormir. Feliciano López tiene "muchas ganas". Para Alberto Mancini no hay dudas: la Argentina es la favorita. Emilio Sánchez Vicario no se queda atrás: "Dependemos de nosotros".
Llegó la hora del sueño de todos, como lo definieron los jugadores argentinos. Se consumieron los días previos entre pálpitos, entrevistas, sensaciones. Una vigilia tranquila por momentos, tensa en otros. Pero ahora las palabras sobran, el corazón bombea veloz. Es el momento de la gran final de la Copa Davis en la que la Argentina buscará concretar el anhelo que encierra la historia del tenis de nuestro país. Frente a España, en el estadio Polideportivo de Mar del Plata, cuatro jugadores y un capitán entrarán en la cancha con la meta de alzar la ansiada Ensaladera de Plata que Dwight Filley Davis creó hace ya más de 100 años, en 1900.
El sorteo les hizo un guiño a los argentinos con el orden de juego que ellos deseaban. Nalbandian pondrá en marcha la serie desde las 13 frente a Ferrer; a continuación, Del Potro hará lo suyo ante Feliciano López, que le ganó la pulseada durante los últimos días a Fernando Verdasco.
Es difícil despegarse de las sensaciones en estos momentos. Calibrar la mira hasta cuando todos quisieran meterse en la cancha. El sueño de la Davis nació entre pocos cuando el tenis era el deporte blanco en nuestro país, varias décadas atrás. Pero empezó a ser un anhelo popular algunos años después del nacimiento de una figura que cambiaría para siempre el sentido del deporte de las raquetas en esta tierra: Guillermo Vilas. La Copa Davis es, tal vez, la gran deuda que le quedó a Willy con el deporte que amó.
Pero el destino se guardó una carta en la manga que sacó hace dos meses. Esa final que Vilas nunca pudo jugar en la Argentina y que se le escapó en Cincinnati, en 1981, junto con otro grande, José Luis Clerc, ahora se disputará en su tierra, en Mar del Plata, la ciudad que recibió sus primeros zurdazos en el Náutico, contra un frontón que ya no existe.

